Innovación para revertir la dependencia

Algunos años atrás hubiera sido impensable que una persona con limitaciones de movilidad y comunicación importantes pudiera trabajar y llevar una vida independiente. Hoy, con un poco de ayuda y la adaptación de su entorno más próximo, esto es una realidad. El Centro de Vida Independiente (CVI), impulsado por la Universidad Politécnica de Cataluña, Mutual Médica y Mutuam, investiga sobre las necesidades reales de los pacientes discapacitados para promover el desarrollo de nuevas herramientas que les permitan mejorar su calidad de vida.

La discapacidad física no tiene por qué ser sinónimo de dependencia vital. Los avances tecnológicos se materializan cada vez más en nuevos artilugios que facilitan la ejecución de las actividades de la vida cotidiana a algunos pacientes que hace apenas unos años necesitaban la atención permanente de un cuidador. El desarrollo tecnológico ha permitido resolver muchas limitaciones asociadas a la dispacacidad en los últimos años; sin embargo, en algunos casos bastan pequeñas modificaciones de los objetos comunes para poder mejorar la autonomía de estos pacientes.

La investigación en este campo requiere el contacto directo con el entorno real de los pacientes, ya que resulta la mejor manera para detectar las necesidades concretas y poder mejorar el diseño de muebles, electrodomésticos y diversas herramientas del hogar, según ha explicado Enric Tornos, director general de Mutual Médica. Esta mutualidad de previsión social y su homóloga Mutuam, en colaboración con la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han impulsado la creación del Centro de Vida Independiente (CVI), que se ubica en el Centro Collserola, de Barcelona.

En el interior del centro se ha habilitado un piso completo domotizado, que sirve de laboratorio y que dispone de salón, comedor, cocina, habitación y baño, donde los pacientes deben pasar unas horas y realizar sus actividades de forma normal mientras un equipo multidisciplinar hace una valoración personalizada con la finalidad no sólo de que los pacientes conozcan los dispositivos técnicos disponibles, sino también de desarrollar nuevas adaptaciones.

Este proyecto, que forma parte de la Asociación de la Vida Independiente (AVI), también cuenta con la colaboración de diversas empresas que están interesadas en materializar los productos fruto de la investigación.

Una historia de éxito.

Verónica Pamies y Pedro Cordero tienen tetraplejia espástica con componentes distónicos asociada a parálisis cerebral. Hace seis años que emprendieron una relación de pareja y desde hace casi cuatro años dieron el paso de irse a vivir solos en su casa de Olesa de Montserrat (Barcelona). Con la ayuda de diferentes dispositivos y de una persona que los asiste tres veces al día, durante las comidas y las actividades de aseo, han podido romper algunas barreras de la dependencia.
Pedro conduce y algunos días acompaña a Verónica hasta su trabajo en el Ayuntamiento de su ciudad, en donde se encarga, a lo largo de 40 horas semanales, del registro de los documentos del archivo histórico. Trabaja con la ayuda de un ratón facial que detecta los movimientos de su cara y le permite introducir los datos en el ordenador.

Con ayuda de este programa, en cuyo desarrollo han colaborado investigadores de la UPC, Verónica también suele realizar la lista de la compra que después lleva en un costado de la silla de ruedas automática en la que se desplaza con ayuda de un mando que controla con la barbilla. De esta forma se puede comunicar mejor con los dependientes del supermercado, que le surten el pedido de manera precisa.

Ella misma ha desarrollado algunas técnicas que le permiten realizar de manera más sencilla actividades complejas. Por ejemplo, con ayuda de una pinza de la ropa es capaz de marcar el teléfono con la boca.

Durante su visita al CVI, Pedro y Verónica han probado algunos dispositivos que les pueden facilitar sus actividades. Para Pedro una de las cosas más interesantes resultó un recubrimiento plástico que se coloca sobre las paredes, ya que los problemas de equilibrio que padece le obligan a sostenerse con frecuencia en las paredes. "Esto permitirá limpiarlas más fácilmente", ha comentado Pedro. Algunos aditamentos para facilitar la entrada en la bañera o para levantarse de las sillas y sillones también le parecieron interesantes.

Por su parte, Verónica ha probado los dispositivos electrónicos para abrir la puerta principal del domicilio con ayuda de una tarjeta magnética instalada en su silla, así como las barras de las paredes que le pueden servir a Pedro para ayudarla a cambiarse de su silla eléctrica a la mecánica, que es la que suele usar dentro de su casa.

Salvador Riera, director del CVI, ha comentado que esta iniciativa pretende colaborar en el cumplimiento de la Ley 39/2006, de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia.


Detalles que rompen barreras de la dependencia.

Uno de los objetivos del CVI es promover la investigación de pequeños cambios en los objetos cotidianos que permitan adaptarse a las necesidades de los pacientes con discapacidad. El teléfono de la izquierda es útil para personas con movimientos limitados y también para aquéllas con problemas cognitivos o dificultades para memorizar o reconocer los números. La cámara web (arriba a la derecha) puede detectar movimientos sutiles de la cara y controla un ratón facial que permite navegar por internet o escribir un texto sin necesidad de usar las manos. Además, algunos utensilios de cocina no pueden ser usados por pacientes con movilidad reducida, pero pequeñas adaptaciones estructurales pueden hacer que sean de utilidad para comer e incluso cocinar, según la discapacidad (abajo a la derecha).

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